De los 510 millones de habitantes de la región de América Latina y el Caribe (ALC), casi 175 millones o 36% viven en condiciones de pobreza. Uno de los desafíos más importantes en la lucha contra la pobreza es reducir la enorme desigualdad de esta región. Por ejemplo, en Brasil el 20% más pobre de la población percibe apenas el 2,6% de los ingresos totales, en comparación con el 5,2% en Estados Unidos, el 7,5% en Corea y el 8,2% en Alemania.
Respecto del desarrollo, a mayor desigualdad la sociedad destina menos recursos a los grupos más necesitados y por ende, la pobreza aumenta. Además, cuando los niveles de desigualdad son altos desde un comienzo, los grupos más pobres obtienen una menor proporción del crecimiento global. Para que los programas de reducción de la pobreza sean eficaces, es necesario emprender análisis innovadores que profundicen en los obstáculos específicos que enfrentan los pobres en la región de ALC. Algunos ejemplos del trabajo analítico realizado por
el Banco Mundial en el último tiempo incluyen estudios sobre pobreza a nivel de país y región y recursos para las autoridades a cargo de formular políticas como la herramienta de simulación SimSip (Simulación de indicadores sociales y pobreza). En el último tiempo se usaron simulaciones de Simsip para evaluar la viabilidad de lograr las Metas de Desarrollo del Milenio en América Latina.
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